México está construyendo una pequeña ciudad para albergar a los migrantes que espera recibir de los de los Estados Unidos, en medio de una enorme tensión por los procedimientos que ha implementado el gobierno de Donald Trump para criminalizar el éxodo de miles de ciudadanos de diversos países.
A la sombra de un enorme crucifijo, los obreros y trabajadores de la construcción de Ciudad Juárez, ciudad fronteriza mexicana, están construyendo esa pequeña ciudad, un establecimiento de tiendas de campaña.
En el antiguo recinto
ferial, bajo un altar edificado para una misa del papa Francisco en 2016, el
gobierno mexicano se prepara para los miles de deportados que espera lleguen de
Estados Unidos en las próximas semanas y por eso el apuro.
Ciudad Juárez es una de
las ocho localidades fronterizas a lo largo de los 3 mil kilómetros de frontera
en las que el país se está preparando para la ola de expulsiones prevista.
Hombres con botas y
gorras de béisbol suben a lo alto de una vasta estructura metálica para
cubrirla con una gruesa lona blanca, levantando un rudimentario refugio para
albergar temporalmente a hombres y mujeres que van a ir llegando.
Es probable que
trabajadores eventuales, empleados domésticos, personal de cocina y peones
agrícolas se encuentren pronto entre los enviados al sur, una vez que se ponga
en marcha lo que el presidente Donald Trump llama "la mayor deportación de
la historia de EE.UU".
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